Cientos de miles de jóvenes de los cinco continentes dieron ayer la bienvenida al papa Benedicto XVI a Colonia (Alemania), en una vistosa y festiva ceremonia que se desarrolló a orillas del río Rin.
Joseph Ratzinger llamó a los vibrantes participantes de la XX Jornada Mundial de la Juventud Católica, a abrir su corazón a Dios y buscar en Él la felicidad porque, según sus palabras, sólo su camino da plenitud de vida.
El recuerdo de su predecesor, Juan Pablo II, estuvo presente y fue el mismo Benedicto XVI quien dijo que le toca recoger la "extraordinaria herencia espiritual" dejada por Karol Wojtyla.