RESCATE. Imponente pero vulnerable lejos de su hábitat, esta puma hembra era paseada por algunos colegios de nuestra ciudad por una persona que la utilizaba para montar pequeños actos circenses.

Tras recibir una denuncia de los vecinos de San Cristóbal, voluntarios de Animales S.O.S. la rescataron y la llevaron a la perrera municipal donde permanecerá hasta ser trasladada al Parque Machía, en el trópico cochabambino.
La Perrera Municipal de Potosí aloja en sus dependencias a un singular personaje que fue rescatado de manos irresponsables. Se trata de una puma hembra que vino a dar a nuestra ciudad por extrañas circunstancias ajenas a su voluntad. Atada con una cadena en el lugar que le correspondía a un can, la visitante se alimenta con lo poco que pueden ofrecer los voluntarios de Animales S.O.S.
La pequeña felina montañesa fue rescatada de las manos de un ciudadano, Jesús Aguilar, que se dedicaba a presentar al animal en espectáculos callejeros que organizaba en diferentes escuelas de la ciudad. El voluntario Roger Garnica explicó que los vecinos de la zona San Cristóbal se sintieron alarmados con la presencia del felino y decidieron presentar denuncia a los defensores de los animales quienes, después realizar las investigaciones del caso, dieron con el paradero del cirquero. Después de apersonarse a la unidad educativa donde se iba a presentar el espectáculo, los voluntarios increparon a Aguilar quien al principio se mostró reticente a dejar ir a su estrella principal.
Los voluntarios lograron persuadir a Aguilar de que entregue al puma ya que en la Ley del Medio Ambiente la tenencia ilegal de un animal salvaje tiene como castigo la privación de libertad. Una vez que se llegó a un acuerdo, la pequeña puma, que tiene siete meses de edad, fue entregada a manos de los voluntarios de animales S.O.S., quienes la trasladaron a dependencias de la Perrera Municipal.
Roger Garnica explicó que esta especie de puma es escasa en nuestra región ya que solamente se encuentra en la zona del Chapare.
En sus declaraciones, Jesús Aguilar explicó que en la frontera con Argentina se encontró con una caravana de traficantes de animales salvajes a quienes compró el puma con el objetivo de "salvarle la vida" ya que los contrabandistas tenían planeado matarlo y vender su piel. Una vez que el puma creció, comenzaron las preocupaciones y los problemas.
"Muchas personas creen que cuidar estos animales es lo mismo que criar un perro o un gato, no se dan cuenta que una vez que crecen se convierten en un problema tanto para el propietario como para los vecinos", dijo Aguilar.
Los voluntarios de Animales S.O.S. piden a la población que se solidarice con la pequeña puma, mediante donaciones de víveres o con alguna ayuda para su posterior traslado a la reserva natural del Parque Machía, ubicada en el trópico cochabambino. En ese lugar viven en su hábitat natural varias especies en peligro de extinción al cuidado de otros voluntarios en nombre de la naturaleza. Las donaciones pueden ser entregadas en las oficinas de S.O.S. ubicadas en la calle Linares No. 6.